Londres y Torino descubren que el calor ya no distingue entre el Mediterráneo y el Támesis. Europa comienza a vivir un verano que parecía reservado para otras latitudes.
Londres y Torino descubren que el calor ya no distingue entre el Mediterráneo y el Támesis. Europa comienza a vivir un verano que parecía reservado para otras latitudes.
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