Cuando disentir se convierte en traicionar, el poder deja de discutir ideas y comienza a exigir fidelidades. El enfrentamiento entre Javier Milei y Victoria Villarruel ofrece una ventana a un fenómeno mucho más amplio: la construcción del enemigo interno, la victimización como instrumento político y el peligro de reemplazar el pensamiento libre por la obediencia al conductor.





