ay aparatos defectuosos a los que uno termina adaptándose. Con las opiniones ocurre algo parecido: llega un momento en que dejamos de discutir los hechos y empezamos a trabajar para acomodarlos a lo que alguien ya decidió creer.
ay aparatos defectuosos a los que uno termina adaptándose. Con las opiniones ocurre algo parecido: llega un momento en que dejamos de discutir los hechos y empezamos a trabajar para acomodarlos a lo que alguien ya decidió creer.
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