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The Godfather argentino

por Enrique Guillermo Avogadro

Buenos Aires, 9 Junio 2024
Sin caer en la paranoia, la forma en que se están comportando los actores de la oposición al gobierno no hace más que confirmar sus intenciones destituyentes; no hay más que ver la parición de una nueva alianza entre el sindicalista Hugo Moyano y sus camioneros, y los gremios trotskistas y kirchneristas que componen la CTA (incluyendo a los maestros de Baradel), que ahora busca incorporar a los delincuenciales movimientos sociales.
Esa apertura del Jimmy Hoffa local respecto a la cúpula de la CGT, que integra, promete la división de la central obrera, ya que los “gordos” están convencidos de que cargan en sus mochilas con un enorme desprestigio y consideran que no es momento, aún, para romper lanzas con un Gobierno que, a pesar de la monumental crisis, conserva un voluminoso respaldo de la sociedad.

Los gremialistas comparten con los miembros del H° Aguantadero el último escalón en la consideración de la ciudadanía, que los culpa por la sistemática negativa a sancionar alguna de las leyes que Javier Milei, a seis meses de su asunción, necesita para encarar el cambio que, un 56% de los votantes eligió, y que mira con verdadero asco cómo intentan dinamitar todos los esfuerzos que hicimos en ese período para reducir el gasto y disminuir la inflación, mientras se auto-incrementan los salarios.

Los efectos de esa conducta, que implicaría volver al dispendio de los recursos públicos y a la desenfrenada corrupción que produjeron la persistente decadencia nacional durante ochenta años, se vieron de inmediato en los mercados internacionales, en los cuales las acciones y los bonos argentinos recibieron un duro castigo a la par que el riesgo-país retornaba a niveles de default.
Y es que todos ellos –legisladores de todos los colores y gremialistas eternos- saben que, si La Libertad Avanza logra imponerse en los comicios de octubre de 2025, el ciclo vital de los dirigentes ricos y dirigidos pobres se habrá terminado y, probablemente, muchos de los primeros terminen tras las rejas al no poder explicar sus inmensas fortunas.

Entonces, aunque signifique sacrificar la última oportunidad de regeneración para este tan sufrido país zafe de caer al precipicio definitivo y desaparezca como nación independiente, como ha sucedido con tantas en la historia, están dispuestos a cualquier canallada para conservar poder y privilegios.
Pero es posible, aunque poco probable dados los antecedentes, que esta vez encuentren una fuerte resistencia en la calle de parte de aquéllos que han tomado conciencia de la imperiosa necesidad de cambiar para sobrevivir y salga a defender a este Presidente que, con todos sus defectos, encarna el generalizado pavor al regreso de los muertos vivos responsables del fracaso nacional en todos los campos en los cuales la presencia del Estado es inevitable (salud, educación, justicia, defensa, seguridad y relaciones exteriores) e imprescindible.

De todos modos, deberíamos exigir a Milei que explique claramente por qué se mantienen los enormes paraísos fiscales de los que gozan las armadurías de Tierra del Fuego, por qué permite que unos pocos se enriquezcan con la explotación de los recursos pesqueros del Mar Argentino, y por qué aún es tan tolerante con la industria del juego, todas actividades que, de ser recortadas o eliminadas sus canonjías impositivas, permitirían mejorar las cuentas públicas en forma sustancial.
Pensemos que, con sólo un fallo de la Corte Suprema, ahora el “señor del tabaco” deberá pagar a las arcas del Estado la bonita suma de US$ 400 millones, que unos extraños jueces le permitieron evadir durante varios años.

La otra espléndida noticia que llegó desde la cúpula del Poder Judicial fue la revocatoria del rarísimo sobreseimiento que había beneficiado a Cristóbal López y Fabián de Souza por el robo de US$ 1000 millones del impuesto a los combustibles, una cantidad enorme que les permitió comprar empresas de todo tipo, incluyendo medios de comunicación desde los cuales se dispara diariamente contra el Gobierno.

Pero no debemos olvidar tampoco que, mientras tantos personajes condenados por corrupción siguen libres y cobrando del Estado jubilaciones de privilegio, tantos otros, ya ancianos y enfermos, permanecen injustamente tras las rejas, expulsados de las fuerzas armadas y sin percibir suma alguna.

Esta semana habrá que alquilar otra vez balcones para ver qué hace el Senado cuando trate tanto la Ley de Bases como el nuevo régimen previsional que llegará, con media sanción, desde Diputados.

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