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Cadena nacional y mazmorras en silencio

El Gobierno de Javier Milei dispuso una transmisión oficial obligatoria para este 2 de abril, en el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. El mensaje deberá emitirse sin cortes ni modificaciones en todos los medios alcanzados por la ley vigente. La liturgia estatal, prolija y uniforme, vuelve a ocupar el centro de la escena.

La señal madre será distribuida desde Canal 7 y Radio Nacional Buenos Aires, siguiendo el esquema clásico de cadena nacional. Todo en orden, todo bajo control, todo alineado. El homenaje, al menos en su forma, no admite fisuras ni interpretaciones.

Pero la realidad, como suele ocurrir en Argentina, no se transmite en cadena.

Mientras la pantalla impone solemnidad, fuera de cuadro persisten las grietas de un sistema que arrastra años de abandono. Porque si algo no admite edición ni maquillaje es la situación de quienes, más allá del discurso, sobreviven con lo que queda.

Y hay un dato que incomoda, que no entra en la transmisión oficial: muchos veteranos de guerra se consumen en cárceles argentinas sin sentencia firme, atrapados en procesos interminables que los condenan antes que cualquier tribunal. Una deuda silenciosa, sin acto, sin bandera, sin cadena nacional.

La historia reciente recuerda que no sólo la Royal Navy golpeó a las Fuerzas Armadas en 1982. Décadas después, decisiones políticas internas continuaron el desmantelamiento, desde la gestión de Nilda Garré hasta los conflictos actuales que vuelven a poner bajo la lupa al área de Defensa.

En ese contexto, las tensiones escalaron con las denuncias cruzadas entre la vicepresidente Victoria Villarruel y el exministro Luis Petri, en torno a la gestión de la obra social militar. Un frente interno que, lejos de cerrarse, se abre como una herida mal suturada.

La actualización de una agencia agrega un dato incómodo: el perito naval y veterano Fernando Morales fue tajante. “La obra social está quebrada”, afirmó, describiendo un sistema incapaz de responder incluso a urgencias básicas.

La escena que pinta es brutal en su sencillez: militares en actividad y retirados recurriendo a hospitales públicos porque su cobertura ya no responde. Del uniforme al abandono, sin escalas intermedias.

La desigualdad territorial agrava el cuadro. Mientras en Buenos Aires aún sobreviven estructuras hospitalarias militares, en ciudades del interior directamente se cortó la atención. Prestadores privados que cierran la puerta. Regiones enteras fuera del sistema.

Las críticas apuntan directo a la gestión reciente en Defensa, señalando decisiones administrativas que habrían acelerado el deterioro. No es una discusión técnica: es una discusión sobre responsabilidad.

Así, el contraste queda expuesto sin necesidad de subrayarlo. De un lado, la cadena nacional obligatoria, impecable en su formato. Del otro, veteranos sin cobertura, sin respuestas… y algunos, incluso, sin sentencia.

Y en el medio, una palabra que ya suena gastada: homenaje.

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Importante artículo señalado, una más de las deficiencias no sólo del aparato del estado sino también de la clase política y de la sociedad en general. Muchas gracias.

Mario Quinteros

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👏 Aplauso recibido por WhatsApp de Enrique Guillermo Avogadro

Lectura recomendada: Enrique Guillermo Avogadro


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