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¿Quién es Marcela Pagano y por qué denunció a Milei?

Marcela Pagano no llegó a la política desde los comités partidarios ni desde las viejas estructuras parlamentarias. Su rostro se hizo conocido primero en los medios de comunicación, entre análisis económicos, debates televisivos y el tono acelerado de una Argentina que vive en campaña permanente. Periodista, licenciada en Ciencias de la Comunicación y con formación adicional en economía para periodistas, construyó un perfil técnico que luego intentó reforzar con estudios de posgrado en Inglaterra y cursos vinculados al control de organismos estatales sensibles en los Estados Unidos.

Cuando Javier Milei irrumpió como terremoto electoral, Pagano encontró allí una plataforma política ideal. En junio de 2023 anunció su candidatura a diputada nacional por La Libertad Avanza y pocos meses después ingresó al Congreso montada sobre el casi 30 por ciento de votos obtenidos por Milei en las presidenciales. En aquel momento, el oficialismo la mostraba como una figura preparada, moderna y capaz de defender técnicamente el nuevo relato libertario.

Pero la luna de miel duró poco. En abril de 2024, su elección para presidir la Comisión de Juicio Político terminó envuelta en controversias internas y cuestionamientos formales. La tensión dentro del espacio comenzó a salir de los pasillos para transformarse en un problema público. Apenas días después, Pagano debió ser internada tras sufrir un pico de estrés que, según personas cercanas, habría estado relacionado con presiones y llamados intimidatorios provenientes de su propio sector político.

Aquella situación dejó una señal inquietante: el movimiento que había nacido prometiendo libertad individual comenzaba a mostrar síntomas de verticalismo feroz. En la política argentina, las internas suelen resolverse a los gritos, pero en el universo libertario la velocidad del conflicto pareció incluso mayor que la velocidad de las promesas de campaña.

Pagano volvió a aparecer meses después en otro episodio delicado, esta vez vinculado a diplomáticos rusos detenidos en un control de tránsito navideño en Buenos Aires. La diputada denunció posibles irregularidades y llegó a insinuar que el operativo podía haber tenido como finalidad deteriorar relaciones diplomáticas con una potencia extranjera. El episodio mostró otra faceta de la legisladora: una inclinación marcada hacia temas institucionales, legales y de seguridad internacional.

Ahora, sin embargo, el conflicto escala a un nivel mucho más explosivo. Este viernes, Pagano denunció penalmente al presidente Javier Milei por presunto encubrimiento de delitos. La presentación judicial gira alrededor de declaraciones realizadas por el mandatario durante una entrevista en un canal de streaming, donde habló de un supuesto “intento de golpe de Estado” contra su gobierno y también de un presunto intento de coima de parte de un empresario.

La lógica jurídica de Pagano es simple, aunque políticamente devastadora: si el Presidente sostiene públicamente que existió un intento de golpe institucional o un hecho de corrupción, entonces no puede limitarse a comentarlo frente a una cámara como si estuviera relatando una anécdota de sobremesa. Según la denuncia, un jefe de Estado tiene la obligación legal de denunciar formalmente hechos de semejante gravedad ante la Justicia.

La diputada sostiene que las afirmaciones de Milei podrían encuadrarse en delitos previstos en el Código Penal vinculados al atentado contra el orden constitucional y al cohecho. Traducido al lenguaje menos jurídico y más político: Pagano acusa al Presidente de haber hablado demasiado y denunciado demasiado poco.

El problema para el Gobierno no es solamente judicial. También es simbólico. Porque cuando una ex integrante del propio espacio libertario acusa al Presidente de banalizar un supuesto golpe de Estado o un intento de soborno, la narrativa épica del “enemigo externo” comienza a mostrar grietas internas bastante más peligrosas.

En la Argentina contemporánea, donde cada micrófono parece transformarse en tribunal y cada streaming en cadena nacional improvisada, la política se mueve cada vez más entre declaraciones explosivas, causas judiciales y operaciones cruzadas. Y en medio de ese escenario, Marcela Pagano dejó de ser simplemente “una diputada libertaria”. Ahora es una protagonista incómoda de la propia novela del poder libertario.

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