En un mundo reordenado a martillazos entre Washington, Pekín y Moscú, la doctrina Monroe reaparece con traje nuevo. Y Venezuela descubre —tarde— que cuando no te sientan a la mesa, suelen servirte en el plato.
En un mundo reordenado a martillazos entre Washington, Pekín y Moscú, la doctrina Monroe reaparece con traje nuevo. Y Venezuela descubre —tarde— que cuando no te sientan a la mesa, suelen servirte en el plato.
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