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El gobierno deberá continuar a pasar los alimentos a CK

Argentina
La noticia no llegó en camilla: subió al cadalso del expediente, con la multitud mirando y el poder acomodándose la corona. La Cámara Federal de la Seguridad Social decidió que la pensión “alimentaria” de Cristina Kirchner vuelve a la mesa. En un país que juega a la revolución por decreto, el pan de palacio no se corta a los gritos.

El fallo admite el recurso y suspende la baja de ANSES. No dice “todo está consagrado”, dice “todavía no nos mostraron la soga jurídica”. La legalidad, en versión antesala: el Estado promete el acto final en la Corte. Mientras tanto, la ración vuelve al plato.

Hasta hace dos años, la vianda previsional rondaba cifras que marean al changuito del súper. El monto es técnico; el gesto es político. En la Argentina del ajuste performático, hay dietas que no se exhiben en la guillotina.

El abogado celebró “justicia”. Traducción de plaza: no alcanza con agitar la hoja para legitimar el tajo. Si el corte no viene con fundamentos, el patíbulo se convierte en teatro y el veredicto, en utilería.

La Cámara trazó una línea entre el pan y la pena: previsión por un lado, ejecución penal por otro. Dos escenarios. En la república del escenario único, que no se mezclen las tablas ya es un gesto de sobriedad institucional.

Capital Humano anuncia recurso extraordinario. Traducción política: “esto sube de tarima”. El expediente cambia de balcón, pero la cuenta del banquete sigue a nombre del Estado. El contribuyente paga la entrada al espectáculo judicial.

En paralelo, los fiscales piden decomisos de inmuebles, autos y dólares en cajas de seguridad. Postal de revolución de utilería: de un lado, la ración diaria; del otro, el inventario del tesoro. Argentina discute si se baja la cuchilla mientras enumera las joyas.

No es absolución, es compás de espera. No es victoria, es un acto entre telones. La ley pide pruebas; la política, clímax. Y el público, como siempre, queda parado mirando si cae la cabeza o el decorado.

La escena deja una pregunta que cruje: ¿la hoja corta igual cuando la nuca es ilustre? La norma dice que la madera es madera. La calle sospecha que hay cabezas institucionales que vienen con cuello alto.

En la república de los actos inconclusos, la justicia dejó la cuerda floja tensada. Adentro, la ex presidente vuelve a cobrar; afuera, el Estado afila el recurso. Nadie grita “fin de la función”. Se escucha el murmullo del público esperando el golpe que quizá nunca llegue.

Moraleja sin dardos: cuando el derecho es “alimentario”, la revolución se vuelve escenografía. Y en la Argentina, la escenografía siempre termina gobernando la escena.

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