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La Pelea del Siglo

Mohammed-bin-Salman (MBS)

Los boxeadores Anthony Joshua y Tyson Fury han acordado sostener la “pelea del siglo” en Arabia Saudí, pero la medida ha consternado a la prometida del periodista asesinado Jamal Khashoggi y a los defensores de los derechos humanos.

A pesar de la posible alternativa de agotar las entradas de Wembley, el promotor Eddie Hearn anunció que se había llegado a un acuerdo para llevar a término el encuentro en el “Rumble in Riyadh”, por un monto de 107 millones de libras, en agosto.

Hearn pasó por alto las repetidas advertencias sobre los derechos humanos y, en su lugar, elogió a los “fantásticos” organizadores de Oriente Medio.

Joshua, dió a entender que, estaba “muy contento” con la elección, habiendo luchado allí en 2019 contra Andy Ruiz Jnr. “Creo que no es bueno tener en secreto que la pelea ocurra en Arabia Saudita”, dijo a Sky Sports, explicando que la primera de un acuerdo de dos peleas se escenificaría el 7 o el 14 de agosto.

La elección del lugar se produce después de semanas de disputas contractuales -el martes por la noche se sugirió de nuevo que el combate podría no celebrarse- y tras las repetidas peticiones de los activistas para que se rechace la oferta.

Hatice Cengiz, cuyo futuro marido fue asesinado en el consulado saudí de Estambul por agentes del Estado en 2018, dijo el mes pasado que el acuerdo es “vergonzoso”.

Rodney Dixon QC, su abogado, manifestó que el anuncio era “una noticia muy molesta para mi cliente” y que el régimen saudí estaba siendo efectivamente “recompensado, en lugar de ser llamado por sus escandalosos actos.” Y añadió: “Hatice ha instado a los organizadores a resistir las tentaciones de los grandes premios metálicos y a defender, en cambio, la justicia. No es demasiado tarde para hacer lo correcto”.

Amnistía Internacional volvió a expresar su disgusto, mientras Hearn decía que ambos hombres estaban contentos de confiar a los saudíes uno de los mayores combates de la historia del boxeo británico.

A las pocas horas de que Joshua dijera a Fury que estaba “cansado de esperar” en medio de un juego de acusaciones por el retraso, Hearn dijo: “Desde nuestra perspectiva y la de AJ, estamos listos para empezar”.

Esa nación, está pagando alrededor de 107 millones de libras esterlinas para organizar la pelea, y cumplió con cada una de sus promesas para realizar la pelea de Joshua contra Ruiz en 2019, insistió Hearn.

El 14 de agosto, cae una semana después del final de los Juegos Olímpicos, y parece ser la fecha más probable del encuentro, aunque si Hearn dijo inicialmente a Sky que el 7 de agosto era posible. “Desde la perspectiva de Tyson Fury, tienen un par de abogados dispuestos a interferir”, dijo.

Fuentes cercanas a Fury, sugieren que la fecha aún no está resuelta. El consultor de Joshua ha estado presionando para que se celebre el 14 de agosto, porque Rob McCracken, el principal hombre de su esquina, estará en Tokio la semana anterior como director de rendimiento del equipo olímpico de boxeo británico.

Las fechas se anunciaron justo cuando parecía que el acuerdo corría el riesgo de fracasar. Ha habido reuniones tramite Zoom entre todas las partes y comunicación entre abogados desde que Bob Arum, el promotor de Fury con sede en Estados Unidos, sugirió que la pelea estaba casi “muerta en el agua”.

El diputado Chris Evans, presidente del Grupo Parlamentario de todos los partidos sobre el boxeo, dijo que el Gobierno del Reino Unido había perdido su “magia” al no intervenir para asegurar que “el momento histórico” se llevara a Wembley.

Por su parte, Kate Allen, directora de Amnistía Internacional en el Reino Unido, instó a Joshua y a Fury a que al menos condenen el “atroz historial de derechos humanos” de ese país.

Dijo que Arabia Saudí estaba una vez más tratando de desviar el foco de atención de los medios de comunicación, del encarcelamiento de activistas como Loujain al-Hathloul, del asesinato de Khashoggi y su bombardeo indiscriminado de civiles en el vecino Yemen. Cuando Anthony Joshua mantuvo su pelea en Arabia Saudí en 2019 fue decepcionante que eludiera el tema de los derechos humanos, y esta vez esperamos que él y su oponente puedan hablar en la preparación de la pelea, dijo.

El Dr. Andreas Krieg, del King’s College de Londres y del Real Colegio de Estudios de Defensa, afirmó que las víctimas del régimen saudí verían este acuerdo como un éxito del Estado para “encubrir” sus crímenes. “No se trata sólo de codicia o de vender el deporte”, dijo. “Se trata de apoyar indirectamente y normalizar un régimen que de ninguna manera se solapa con nuestra ética y moral y las leyes de este país”. Fury aún no ha respondido.

¿Qué quiere realmente Arabia Saudí del deporte?

El éxito de llevar el combate Joshua-Fury a Arabia Saudí es una de las incursiones más audaces para un evento deportivo por parte de los patrocinadores de Riad.

Los académicos insisten en que hay un método detrás de la locura de la repentina obsesión deportiva saudí.

“Esto es pan y circo para llenar el espacio de la sociedad civil”, dice el Dr. Andreas Krieg, del King’s College de Londres y del Royal College of Defence Studies.

Las audaces apuestas deportivas son un apaciguamiento doméstico en una nación donde el debate político es potencialmente mortal. “La esfera pública está totalmente consumida por el entretenimiento y el deporte, porque no se permite hablar de cuestiones sociales o políticas”.

Con la cárcel y los azotes entre los castigos reportados para los disidentes de Mohammed bin Salman (MBS), el vacío de las redes sociales se llena con los chismes deportivos y de entretenimiento de los gobernantes del país. El bombo sobre la acogida de la Fórmula 1 por parte de Arabia Saudí este año, así como un combate previo de Anthony Joshua en Riad, dominaron el diálogo nacional durante semanas, y los saudíes representan ahora la octava población más grande de usuarios de Twitter a nivel mundial.

Los observadores dicen que la vida en el país es más autoritaria que nunca desde que MBS llegó al poder. El asesinato del periodista del Washington Post Jamal Khashoggi ha sido desastroso para los esfuerzos de MBS por ganarse nuevos aliados occidentales, pero a nivel interno el caso es sólo una de las innumerables denuncias de atrocidades contra los derechos humanos.

“La aplicación muy estricta de la Sharia simplemente va más allá de lo que el Islam pretendía”, añade el académico. “Se está cortando literalmente las manos y las cabezas de la gente, y la pena capital se utiliza de forma rutinaria contra los menores”.

La presión sobre MBS tras la elección de Joe Biden a la Casa Blanca ha llevado a la liberación de presos de conciencia en las últimas semanas, pero Krieg dice que no puede haber justificación moral para llevar una gran lucha a una nación donde los ciudadanos han sido encarcelados sólo por hacer campaña sobre los derechos de las mujeres a conducir un auto.

“Estas personas fueron encarceladas porque no puede haber tolerancia alguna a cualquier forma de oposición, a cualquier forma de voces críticas, ya sea en línea o fuera de ella”, añade. “Cuando piensas en Arabia Saudí siempre pensamos en un país más represivo y autoritario, pero nunca fue tan malo como lo es bajo MBS, porque al menos había algún tipo de discurso; ahora es absolutamente tolerancia cero”.

Además de ayudar a llenar el vacío en el debate público, traer el gran deporte a Arabia Saudí también ayuda a MBS a intentar convencer al mundo de que es un actor global. El Fondo de Inversión Pública saudí (PIF), se encuentra entre los mayores fondos soberanos del mundo debido al boom del petróleo del siglo pasado, con unos activos totales estimados en casi 300.000 millones de libras. Se ha convertido en una de las llamadas “huchas” para MBS, que al parecer extrajo fondos directamente de él para añadirlos al bote total del anterior combate de Joshua en Riad contra Andy Ruiz Jr.

¿Qué más está motivando la adquisición deportiva saudí?

Gran parte de la competitividad de MBS proviene de un ojo de “Keeping up with the Jones’s” (latiguillo que hace referencia a la comparación con el vecino) sobre el progreso de sus contemporáneos en Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Uno tiene la Copa del Mundo, el otro es dueño del Manchester City.

En cambio, la baza de MBS es su extraordinaria ambición de construir un equivalente de Dubai desde cero: el desarrollo Neom de 10.230 millas cuadradas que podría costar 400.000 millones de libras. Los brillantes materiales de marketing sugieren que la ciudad podría convertirse algún día en un importante centro deportivo internacional, quizás con una competición deportiva internacional, pero los observadores, de nuevo, son escépticos.

El Dr. Krieg afirma que los avances en el emplazamiento se limitan actualmente a un aeropuerto y poco más, mientras aumentan las dudas sobre la estabilidad de las perspectivas financieras de Arabia Saudí a largo plazo, con la inestabilidad de los precios del petróleo. “Nadie tiene cifras reales sobre el desempleo, pero éste supera el 25% entre los jóvenes de 18 a 35 años”, afirma.

Bill Law, analista de Oriente Medio y editor de Arab Digest, afirma que gran parte de la Visión 2030 de MBS -una drástica remodelación de la economía y la sociedad saudíes- dependerá del deporte como “gran parte de esa agenda”.

La ambición promete animar a las mujeres al deporte, creando 40.000 nuevos puestos de trabajo, pero ha justificado efectivamente a las autoridades en el uso del PIF (Public Investment Fund – Fondo de Inversión Pública) para perseguir al Newcastle, la F1, y ahora potencialmente presentando una oferta de más de 100 millones de libras para la pelea Fury-Joshua.

“MBS tomará cualquier cosa que pueda conseguir porque le da una imagen mucho mejor y alimenta su narrativa de que Arabia Saudita está abierta y cambiando, volviéndose moderada”, dice Law.

“Ha tenido mucho éxito en atraer a los deportes. Sí, no me sorprendería ver que las Grandes Ligas de Béisbol también tienen una serie de exhibición. Es demasiado irresistible para estas grandes entidades deportivas”.

El combate Joshua-Fury o, incluso, los intentos de financiar la controvertida escapada del golf, no servirán de mucho para beneficiar al creciente número de desempleados, explica Law. “Por mucho que estos eventos deportivos sean populares entre los jóvenes saudíes, la mayoría de ellos, francamente, no pueden permitirse ir a ellos porque no tienen trabajo”, afirma.

“Tiene que ofrecer más de un millón de puestos de trabajo, y no da señales de hacerlo. Los jóvenes saudíes no pueden casarse porque no pueden permitirse acceder a la vivienda. Así que mientras trae todos estos grandes eventos deportivos y gasta enormemente en Neom, no se hace lo básico. Y creo que cuanto más tiempo pase, y cuanto más se reduzcan los ingresos del petróleo, más difícil será para él. Ahí es donde vuelve a ser útil el lavado de cara al deporte”.

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