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El Conventillo

Aquí estamos los argentinos, tristes, empobrecidos y desconcertados. Esperamos el fin del año de la pandemia dudando entre salir a abrazarnos con nuestros amigos y familiares o quedarnos confinados esperando que una vacuna no homologada, insuficiente y discutida, termine con nuestras penurias y desvelos.

Lo peor es que cuando miramos hacia los gobernantes en cuyas manos hemos puesto nuestros destinos el espectáculo que contemplamos es deplorable, un vodevil de bajo nivel desarrollado en el marco de un conventillo e ilustrado por tragicómicas disputas que los medios de difusión comentan y amplifican como si fueran graves problemas de Estado.

En este contexto se debate si un funcionario afín al Presidente no aplaude a la Vicepresidente cuando menoscaba a los ministros o si la Secretaria de Acceso a la Salud que responde a la Vicepresidente impone la vacuna de su preferencia por encima de los acuerdos, siempre sospechosos, del Ministro de Salud.

Entreverados en estas fruslerías, para solaz del periodismo político que asume el rol de las chusmas del conventillo, la maquinaria gubernamental impone en un mismo y trágico día una fórmula para ajustar las jubilaciones y pensiones y una ley de legalización del aborto que arroja impunidad sobre la muerte de miles de niños y niñas en el vientre materno, en un país con una densidad poblacional de apenas 16 habitantes por kilómetro cuadrado y con un crecimiento demográfico declinante.

El vodevil alcanza su esplendor y conmueve al conventillo con el show de la vacuna rusa. En un operativo digno de una batalla épica, el gobierno logra, luego de ingentes esfuerzos, traer al país 300.000 medias dosis de una vacuna que no ha completado ni publicado las pruebas de emergencia que se exigen en el mundo y las distribuye con su torpeza habitual, pero con un despliegue mediático que constituye su única razón de ser: impresionar a los inocentes y engañar a sus propios seguidores.

El remate de tanto dislate lo aporta la mal llamada oposición que jamás se planta y se desprestigia haciendo acuerdos espurios con el oficialismo, como el efectuado en el Consejo de la Magistratura y soportando arbitrariedades en el Congreso. Baste decir que diez senadores de la oposición votaron a favor de proyecto de la legalización del aborto y permitieron que el gobierno impusiera a la sociedad tamaña iniquidad.   

En este punto resulta evidente que no hay solución en la Argentina si la alternativa a la nefasta alianza que nos gobierna es la timorata e incompetente alianza de Juntos por el Cambio. La única esperanza es que en las elecciones del 2021 la ciudadanía vote masivamente a otras opciones como las que presentarán Nueva Unión Ciudadana y otros partidos de centro derecha, republicanos y sin miedo, que sepan plantarse en el Congreso para construir las bases de un cambio profundo en el 2023. Cualquier oferta de más de lo mismo terminará con…más de lo mismo, ya que no se pueden obtener resultados diferentes repitiendo los mismos errores.

Es difícil encontrar argumentos para despedir este duro año con un mensaje optimista o esperanzador, pero nos queda una carta fuerte para jugar. En las largas horas que pasamos en la plaza del Congreso en la vigilia en defensa de la vida tuvimos oportunidad de ver numerosos jóvenes de ambos sexos llenos de fervor cívico y religioso, católicos y evangélicos exponiendo sus principios y su fe sin vergüenza ni temor.

Es en esa fuerza naciente y creciente que depositamos nuestra esperanza y pondremos toda nuestra experiencia para que esa voluntad sea bien canalizada porque contamos con la confianza que nos da nuestra fe en Dios, fuente de toda razón y justicia.

¡¡ VIVA LA PATRIA y FELIZ AÑO NUEVO 2021 a pesar de todo y contra todo!!

Buenos Aires, 30 de Diciembre de 2020

JUAN CARLOS NEVES
Presidente de la Nueva Unión Ciudadana
Coordinador General de Encender (Encuentro de Centro Derecha)

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