La visita relámpago del campeón del mundo terminó en caos, denuncias, entradas carísimas y un organizador detenido. El problema no fue Messi: fue vender milagros logísticos en un país de multitudes infinitas.
La visita relámpago del campeón del mundo terminó en caos, denuncias, entradas carísimas y un organizador detenido. El problema no fue Messi: fue vender milagros logísticos en un país de multitudes infinitas.
* 120 *