Cuando el ministro habla de credibilidad, no es arrepentimiento, es liturgia económica: se reconoce el sacrificio, se bendice el ajuste y se promete salvación más adelante. Amén… y a esperar el próximo dato.
Cuando el ministro habla de credibilidad, no es arrepentimiento, es liturgia económica: se reconoce el sacrificio, se bendice el ajuste y se promete salvación más adelante. Amén… y a esperar el próximo dato.
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