
Buenos Aires volvió a confirmar que en la política argentina la noche siempre llega con espectáculo. Esta vez, el protagonista no es un decreto ni un discurso incendiario, sino una criptomoneda con nombre de balanza y aroma a tormenta: $LIBRA. La moneda meme que prometía libertad financiera terminó dejando una sombra incómoda sobre el poder.
En el centro del ruido aparece un celular. No cualquier celular, sino el del lobista Mauricio Novelli, el puente entre el mundo cripto y los pasillos del gobierno. Según peritajes judiciales, el dispositivo guardaba un “memo” que hablaba de un presunto acuerdo por US$ 5 millones ligado al respaldo presidencial al proyecto $LIBRA.
El documento, recuperado tras un intento de borrado —detalle que siempre le da sabor a novela— describiría tres pagos: un adelanto, otro condicionado a un tuit presidencial y un tercero vinculado a un contrato de asesoría tecnológica en blockchain e inteligencia artificial.
El texto habría sido redactado entre octubre y noviembre de 2024, antes de la visita a Buenos Aires del empresario estadounidense Mark Hayden Davis, una figura que ahora aparece orbitando en esta constelación de criptos, política y promesas digitales.
En la trama también aparecen comunicaciones intensas: más de veinte contactos entre Novelli y Karina Milei, al menos catorce llamadas con el asesor presidencial Santiago Caputo, y vínculos con el economista Demian Reidel. Todo alrededor del lanzamiento y posterior derrumbe del token.
La escena clave, según la reconstrucción judicial, ocurrió el 14 de febrero de 2025. Mientras desde Dallas Novelli intentaba comunicarse con la cúpula presidencial, el proyecto VivaLaLibertadProject se activaba en línea para recibir inversiones.
Minutos después llegó el movimiento decisivo: a las 19:01, el presidente Javier Milei publicó en X un mensaje respaldando $LIBRA. El tuit incluía el contrato necesario para invertir, representado por un código alfanumérico que hasta ese momento no circulaba públicamente.
En cuestión de horas, la moneda meme captó atención y dinero. Y luego, como suele ocurrir con estas criaturas digitales nacidas del entusiasmo y la especulación, el valor se desplomó dejando una estela de pérdidas millonarias.
Ahora la justicia intenta reconstruir si aquello fue solo otro episodio del salvaje oeste cripto o algo más cercano a un experimento político-financiero con patrocinio de alto nivel.
Mientras tanto, en Buenos Aires la escena tiene sabor conocido: tecnología del siglo XXI, métodos del siglo XX y un viejo clásico nacional —el escándalo que llega justo cuando la noche empieza a ponerse interesante.
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