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Milei sobre una barca con motor de voadeira

Javier Milei dice que, si hay segundo mandato, en 2031 se baja de la política y desaparece del mapa. “Después del año 2031 no me ven más el pelo”, prometió en un reportaje que el domingo difundirá completo La Nación+. La frase suena a despedida anticipada, como si el Presidente ya estuviera calculando el punto exacto donde saltar de la lancha.

El detalle es que todavía falta remar bastante agua. Primero hay que ganar la reelección, después atravesar un segundo período que, si llega, sería tan áspero como el primero. Pero Milei ya habla del final del viaje: cumplir los objetivos libertarios y, acto seguido, apagar el motor.

La escena política, sin embargo, se parece menos a una travesía ordenada y más a una barca con motor de voadeira saltando sobre el río: ruido, velocidad, maniobras bruscas y espuma por todos lados. El capitán promete que sabe exactamente hacia dónde va, aunque cada tanto el timón parezca temblar.

En la entrevista con Luis Majul, el Presidente también dejó claro que no piensa dejarse arrastrar por la política tradicional. “No me van a llevar puesto como a Macri”, dijo, con la memoria todavía fresca de las peleas parlamentarias que marcaron la apertura de sesiones en el Congreso.

La frase no es casual. En el ecosistema libertario, Mauricio Macri funciona como advertencia histórica: el presidente que llegó con ímpetu reformista y terminó enredado en la telaraña del sistema. Milei jura que no caerá en la misma trampa.

El discurso del domingo pasado ya había mostrado ese estilo frontal: chicanas a legisladores, ironías contra la oposición y una retórica de combate permanente. El Presidente no parece interesado en bajar el volumen; más bien lo contrario.

En el mismo reportaje también se metió con el fútbol. Sobre la investigación judicial que involucra a la AFA, con Claudio Tapia y el tesorero Pablo Toviggino en la mira por una denuncia de ARCA, Milei fue categórico: si son culpables, que paguen.

La frase suena a advertencia, aunque en el fútbol argentino las advertencias suelen durar menos que un mercado de pases. La pelota judicial recién empieza a rodar.

Otro de los blancos del Presidente fue el empresario Javier Madanes Quintanilla, a quien calificó sin rodeos como “prebendario y extorsionador”. El industrial quedó en el centro del debate tras el cierre de la planta de Fate, que dejó unos 900 trabajadores en la calle.

Madanes, además, es uno de los accionistas fuertes de Aluar, otra compañía atravesada por problemas. En la lógica mileísta, el empresario protegido por privilegios estatales es parte del mismo sistema que el Gobierno dice querer desmontar.

Así, entre promesas de retiro futuro, advertencias a rivales políticos, tiros al arco en el fútbol y dardos contra empresarios, Milei sigue navegando la política argentina como quien conduce una voadeira a toda velocidad.

El problema es que en los ríos turbulentos nadie sabe con certeza dónde termina el viaje ni cuántos saltos más le quedan a la barca. Milei, por ahora, asegura que sí. Y que cuando llegue 2031, apagará el motor y desaparecerá del paisaje. O eso promete.

✍️ © El Exportador de Promesas | 2026


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