Mientras el Presidente denuncia traición en su propia fórmula, el poder argentino revive viejas escenas de palacio: menos gobierno, más intriga. Sin Augusto que ordene, la Roma criolla vuelve a arder desde adentro.
Mientras el Presidente denuncia traición en su propia fórmula, el poder argentino revive viejas escenas de palacio: menos gobierno, más intriga. Sin Augusto que ordene, la Roma criolla vuelve a arder desde adentro.
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