Desde Los Ángeles, Javier Milei volvió a defender a Manuel Adorni con la misma vehemencia con la que suele atacar a periodistas, opositores y hasta exaliados. Pero en medio del escándalo por las propiedades y silencios de su jefe de Gabinete, el problema ya no parece ser solamente político: empieza a ser también una cuestión de modales institucionales.






