Hubo un tiempo en que el Mundial entraba por la puerta de casa. Hoy, entre plataformas, suscripciones y paquetes premium, algunos hinchas descubren que para alentar a su país hace falta más presupuesto que pasión.
Hubo un tiempo en que el Mundial entraba por la puerta de casa. Hoy, entre plataformas, suscripciones y paquetes premium, algunos hinchas descubren que para alentar a su país hace falta más presupuesto que pasión.
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