La reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas, impulsada por la Selección tras la victoria frente a Inglaterra, terminó proyectando su sombra sobre el Senado. El tercer intento oficial por flexibilizar la Ley de Tierras Rurales volvió a quedar envuelto entre cálculos políticos, ausencias decisivas y una bandera que, por unas horas, pesó más que cualquier negociación.




