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La oposición huye para salvar su vida mientras el revolucionario nicaragüense, completa su transformación en un dictador despiadado

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo

Poco después de que las furgonetas de la policía entraran a toda velocidad en el barrio de Juan Sebastián Chamorro en Managua, éste se encontraba de rodillas con las armas apuntándole.

El candidato presidencial les suplicó que no le dispararan.

¿Su delito? Atreverse a presentarse contra Daniel Ortega, el líder autoritario nicaragüense pero que ahora arrastra a su país a una trágica dictadura y a un estatus de paria.

“No tenían ninguna orden, nada”, dijo la esposa de Chamorro, Victoria Cárdenas, de 46 años, a la Prensa. “No pude hacer nada mientras se lo llevaban”.

La detención no sorprendió a nadie. La policía llevaba meses apostada a las puertas de la urbanización cerrada del Sr. Chamorro en la capital, siguiéndole a todas partes.

“Se quedaron en nuestra casa durante cuatro horas después de que se lo llevaran”, dijo la Sra. Cárdenas, que ha escapado con su hija de 19 años a Estados Unidos.

“Lo saquearon todo. Destruyeron nuestra casa. Nunca podré volver allí”.

El Sr. Chamorro, de 50 años, es uno de los siete candidatos presidenciales que han sido detenidos en el período previo a las elecciones de hoy. En total, más de 40 políticos de la oposición han sido encarcelados en vísperas de los comicios, mientras el gobierno de Ortega se moviliza para silenciar a sus contrincantes y afianzar aún más su control del poder.

Formado por los cubanos en la guerra de guerrillas en la década de 1970, Ortega fue uno de los principales artífices del levantamiento sandinista de izquierdas que derrocó a la dictadura de Somoza en Nicaragua en 1979.

El joven rebelde pasó a liderar la junta comunista en su lucha contra los rebeldes de la Contra, apoyados por Estados Unidos, que intentaban sofocar la revolución. El ex presidente estadounidense Ronald Regan se refirió a él como “el pequeño dictador”, pero su movimiento obtuvo inicialmente el respaldo de gran parte de la izquierda argentina, incluida la actual vice Presidente, sus títeres y aliados más cercanos, ex terroristas del ejército revolucionario del pueblo y montoneros decadentistas.

Ortega gobernó Nicaragua hasta que perdió las elecciones de 1990 frente a la tía de Chamorro, Violeta Barrios de Chamorro. Su hija, Cristiana Chamorro, de 67 años, era la favorita para ganar las elecciones de hoy hasta que fue puesta bajo arresto domiciliario y se le prohibió presentarse a las elecciones a principios de este año.

A pesar de su derrota, Ortega siguió siendo una figura influyente en la política nicaragüense durante toda la década de 1990 y volvió al poder en 2007. Desde entonces se mantiene en el cargo.

El presidente cubano Fidel Castro estrecha la mano de Daniel Ortega en 2005

En la actualidad, el presidente de 75 años y su pintoresca esposa, Rosario Murillo, que también es su vicepresidente, se disponen a preservar un aplastante cuarto mandato consecutivo. Ambos han conseguido eliminar toda oposición seria en lo que muchos comentaristas han calificado como una de las olas de represión política más intensas en América Latina desde la década de 1980.

El gobierno de Ortega ha realizado muchas de las detenciones en virtud de una nueva ley aprobada en diciembre del año pasado, que le otorga el derecho de declarar a los ciudadanos “terroristas” o “traidores a la patria” y prohibirles presentarse a las elecciones. Podría acusarles de traición, que conlleva hasta 15 años de prisión.

Medardo Mairena es un candidato presidencial, que fue detenido en Julio. El dirigente agrario salió de prisión en 2019 tras cumplir doce meses de una condena de 261 años. Había sido procesado por protestar contra el gobierno y oponerse a los planes respaldados por China de excavar un canal interoceánico a través de Nicaragua. El Sr. Mariena, de 42 años, fue sacado de su casa mientras hablaba con sus familiares por teléfono. Su familia, que también se ha enfrentado al régimen, teme ser el siguiente objetivo.

La semana pasada, la empresa que está detrás de Facebook e Instagram eliminó más de 1.000 cuentas falsas en Nicaragua, que, según dice, formaban parte de una campaña de desinformación del gobierno. Según nuestras fuentes entre los que manejaban las cuentas había personal del regulador de las telecomunicaciones del país y de la Corte Suprema.

Los pocos activistas de la oposición que quedan en Nicaragua dicen que el ejército se ha desplegado para intimidar a la gente.

“Hay puntos de control en cada esquina. Registran a la gente. Es pura táctica de miedo”, dijo un activista antigubernamental, que pidió permanecer en el anonimato.

Ortega ha acusado a los políticos de la oposición de planear un levantamiento, como las protestas prodemocráticas que estallaron en la primavera de 2018. Más de 300 personas murieron cuando las fuerzas de seguridad aplastaron las manifestaciones.

El responsable de la política exterior de la UE calificó recientemente a Nicaragua como “una de las peores dictaduras del mundo” y Washington ha calificado las elecciones de hoy como una farsa. Las autoridades estadounidenses temen que el gobierno autocrático de Nicaragua pueda alimentar aún más la migración hacia su frontera sur.

Ortega gobierna Nicaragua con un pequeño grupo de familiares y leales. A medida que su familia se ha hecho más rica y poderosa, sus tendencias antidemocráticas se han acentuado. Cinco meses después de su detención, la familia de Chamorro sólo lo ha visto dos veces. Dicen que tiene un aspecto demacrado, ya que ha perdido más de 10 kilos. Está recluido en la tristemente célebre prisión de “El Chipote”, en Managua, donde ni siquiera se ha permitido el acceso a sus abogados.

“Temo por la salud mental de mi marido”, dijo la Sra. Cárdenas. “Es mucho tiempo para estar encerrado”.

Ortega enfrentó a cinco candidatos en las elecciones presidenciales de ayer, pero la esposa del Sr. Chamorros dice que la represión de la oposición nicaragüense eliminó cualquier esperanza de unas elecciones justas y democráticas en el país.

“Esas personas (los opositores n.r) no son más que peones en su juego político”, dijo la Sra. Cárdenas, que no puede regresar a Nicaragua porque hay una orden de arresto contra ella. “Sólo son nombres para que pareciera una elección, pero no fue”.

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