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Alemania demuestra que los cierres locales no son una respuesta fácil a la crisis de Covid.


Voluntarios entregan pañales a los empleados de Toennies y a sus familias que están en cuarentena en sus apartamentos detrás de las vallas en Verl, Alemania.

Renania del Norte, 29.06.2020 – Alemania demuestra que los cierres locales no son una respuesta fácil a la crisis de Covid.

Hay señales de que la estrategia funciona, pero incluso un país experto en el manejo de virus como Alemania está enfrentando problemas difíciles.

El viernes de la semana pasada, Michael Esken, alcalde de la pequeña ciudad de Verl visitó una urbanización social acordonada. Se había instalado una valla alrededor de las manzanas, vigilado las 24 horas por el personal de seguridad. Seiscientas cincuenta personas, incluyendo 60 niños, fueron encerradas dentro.

Tal es la dura realidad de las medidas requeridas para imponer un bloqueo local, estrategia que se utiliza en Alemania para suprimir nuevos brotes de coronavirus.

Inicialmente, a los que vivían en la finca se les pidió simplemente que se auto-aislaran, pero cuando la policía llegó para un control aleatorio encontró a cinco trabajadores rumanos sentados en sus maletas.

Como Esken explicó: “A pesar de la orden de auto-aislamiento, habían decidido viajar de vuelta a casa”. Fue entonces cuando el alcalde se dio cuenta de que tenía que sellar el área.

“No fue una decisión fácil”, explicó Esken a los medios alemanes, ” la gente debe entender que se trata de Covid-19, y nadie quiere estar infectado con este virus”.

El distrito es el hogar de unas 2.000 personas que trabajan en la fábrica de procesamiento de carne Tönnies en la cercana ciudad de Gütersloh, donde un nuevo brote comenzó hace unos 10 días.

Gütersloh, con una población de 102.459 habitantes, ha tenido que cerrar escuelas, guarderías y el sector de la hostelería. El distanciamiento social estricto ha sido nuevamente impuesto. Se hacen pruebas obligatoria del coronavirus, en personas que viven en bloques de viviendas sellados.

Desde entonces, la ira pública ha ido creciendo. Muchos residentes de Gütersloh sienten que están siendo discriminados, y los turistas de la zona ahora tienen que presentar una prueba de coronavirus negativa, hecha no más de 48 horas antes de cuando llegan de vacaciones desde Austria y Alemania.

Las autoridades locales han enviado trabajadores sociales a las fincas selladas para asegurarse de que las tensiones no aumenten. También han tenido que proveer a la gente en cuarentena con agua y comida, así como juguetes y materiales de enseñanza para los niños.

Alemania ha tenido mucho éxito en el manejo de la crisis del coronavirus desde que comenzó.
Los expertos dicen que esto se debe a un riguroso régimen de pruebas, un sistema de cuidados intensivos bien financiado y sobre todo las facultades de las autoridades regionales y locales para analizar y aislar rápidamente a las personas infectadas.

Este sistema federal es clave para asegurar que Alemania mantenga el control, para restringir la propagación del virus.

Aunque el cierre se extendió por otra semana, ayer Armin Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, en el que se encuentra la ciudad de Gütersloh, anunció que habian detectado el virus predominantemente entre los trabajadores de la fábrica y sólo unos pocos residentes habían dado positivo.

Estos resultados sugieren que imponer cierres locales podrian funcionar – pero la lección de Alemania es que está lejos de ser una respuesta fácil a esta crisis.

Fuente: PanPressEu / SalaStampaEu – ElCanillita.Info – Información de dominio público