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Domingo 23 de Julio 2017
   

Redacción
  

En Argentina, la madre de la Ignorancia está siempre encinta

29 Diciembre, 2016

Caricatura de la pintura original ubicada en Galleria Tret’jakov, Moscú.
 
 

El clan Kirchner, familia argentina identificada popularmente con la undécima letra y octava consonante del alfabeto español “K”, es uno de los carteles hispanoamericanos que controlan la actividad (criminal y no) en América del Sur.

La asociación K, es una potente organización seudopolítica emparentada con Magistrados, Empresarios, ONGS, delincuentes comunes manipulados “al servicio del orden” y exterroristas, con el fin de tomar el control del territorio, a través del lavado de dinero en inmobiliarias, bancos, casas de juego, empresas de transportes, tráfico de mercadería y trata de drogas.

En el transcurso de cuarenta años, se han sucedido a la guia de la familia el difunto Nestor Kirchner, su viuda Cristina Fernadez y sus hijos, encubiertos por una pleyade de corruptos personajes políticos.

Conociendo su trayectoria y ante la curiosidad que despertaron los incesantes viajes de la viuda Kirchner y su séquito alrededor del Mundo, así como sus frecuentes visitas al Papa, publicamos a continuación el extracto de un libro de Jonathan Levy.

Todo lo que sé es malo

Muchos creen que el Banco del Vaticano es una leyenda; después de todo, la Ciudad del Vaticano es un lugar histórico donde es posible visitar palacios, museos y catedrales, motivo por el cual surge espontáneo preguntarse… ¿qué hago yo en un banco?

Pero el Banco de Vaticano existe, ubicado precisamente en el corazón de la Ciudad del Vaticano (cerca de Porta Sant’Anna), en una torre cerrada a los forasteros.

Oficialmente, el Banco del Vaticano es conocido como IOR, Instituto para las Obras de Religión. En cualquier caso, la religión tiene poco que ver con el Banco, a menos que usted se refiera a los cambistas que trabajaban en la iglesia.

Mientras los cambistas de moneda eran simples empleados que prestaban servicio, para que los impuestos del templo pudieran ser pagados, el Banco del Vaticano ha estado implicado en la evasión de impuestos, chanchullos financieros y lavado de oro nazi. El Papa, como único accionista del Banco del Vaticano, es uno de los hombres más ricos del mundo y, por asociación, uno de los menos ético.

El Banco del Vaticano tiene la distinción de ser una de las instituciones financieras privada más reservada del mundo. En realidad sabemos muy poco al respecto, salvo la escasa información que deja pasar el Vaticano.

El patrimonio del IOR (Banco del Vaticano) es un asunto espinoso lleno de misterio, siempre que se crea al Vaticano.

Una de las autoridades más confiable era el padre Thomas J.Reese, S.J., autor de varios libros sobre la Iglesia católica, entre ellos best-sellers tales como “Inside the Vatican” y “Arzobispo”.

Basado en sus entrevistas con miembros del Vaticano, Reese dedica todo el capítulo “Inside the Vatican” a las finanzas papales. Reese estaba bastante seguro sobre el hecho de quien poseía el Banco del Vaticano, el IOR es en un cierto sentido el Banco del Papa, por ser el único accionista. Es decir que lo posee, lo controla. “(…) Más información sobre el IOR se puede recoger a partir de casos civiles y penales.”

El Papa fundó el precursor del IOR en 1887 y se llamaba Comisión para las Organizaciones de Caridad.

En 1941 la Comisión se transformó en el Instituto para las Obras Religiosas “con fines de lucro” a través de la emisión de leyes promulgadas con la aprobación de Pío XII.

El núcleo central sobre el cual el IOR fue fundado se basó en el capital de la Santa Sede y el excedente de las ganancias que resultara, se confiaría a la Santa Sede.

Recientemente, el IOR se ha convertido en una fuente de recursos para los fondos operativos del Vaticano y en una plaza financiera de un Estado “cut out”, es decir como otros paraísos fiscales ya existentes: Nauru, Macao y la isla Mauricio.

Un Estado «cut out» es un Estado cuya legislación pesa sobre el secreto bancario, impidiendo la posibilidad de rastrear o encontrar pistas sobre el orígen de los fondos financieros que son depositados. Y es el caso de “Alperin contra el Banco del Vaticano.”

La posición pública del banco es aquella de haber sido siempre fiel a su estatuto y existe para servir a la Iglesia, como es requerido por el banco, llamado “quirógrafo”, es decir sin garantía. El crédito quirografo en el Código Civil italiano, es aquel tipo de crédito que no está asistido de algun tipo de garantia real ( peño o hipoteca) o personal (anticresis – contrato de fianza).

La Santa Sede es el gobierno oficial, tanto de la Iglesia Católica Romana como de la Ciudad del Vaticano, un micro-estado completamente independiente situado muy cerca del río Tíber en Roma.

La Ciudad del Vaticano es sede de tres instituciones financieras: la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), que actúa como el Banco Central del Vaticano, el Ministerio de Economía y el ya mencionado Banco del Vaticano (IOR).

El Estado del Vaticano – con una población de sólo 800 habitantes y una superficie de 441.000 metros cuadrados – es la Nación más pequeña del mundo y quizá tres instituciones financieras tan importante podrian parecer no necesarias, pero la Santa Sede es también el gobierno temporal de mil millones de católicos de todo el mundo y, como tal, necesita objetivos que no pueden ser atendidos por los bancos convencionales.

El Banco del Vaticano no es responsable ante el banco central del Vaticano ni ante el Ministerio de Economía, de hecho, funciona de forma independiente con tres consejos de administración: uno formado por cardenales de alto nivel, otro consta de banqueros internacionales que trabajan con los empleados del Banco del Vaticano y finalmente, un Consejo de Administración a cargo de los asuntos diarios.

Estas estructuras organizativas asi cerradas, son la norma en la Santa Sede y son útiles para ocultar las operaciones del Banco.

El IOR funciona como un banquero privado de la Iglesia, ya que se adapta perfectamente a las necesidades de un banco dirigido por el Papa.

A pesar de que es propiedad del papa, el Banco, desde su creación, ha participado en varias ocasiones en el peor de los escándalos, corrupción e intriga.

Bajo feliz auspicio, la apertura del banco en 1941 por orden de Pío XII (también llamado el Papa de Hitler), ha proporcionado convenientes sucursales bancarias a los fascistas italianos, la aristocracia y la mafia. (…)

El Banco del Vaticano dice no tener ningún documento relacionado con el período de la Segunda Guerra Mundial, de hecho, según el procurador del Banco del Vaticano, Franzo Grande Stevens, el IOR destruye toda la documentación de cada diez años, una afirmación que ningún banquero responsable creería.

Sin embargo, hay otros documentos en los archivos de Alemania y nazis estadounidenses que muestran las transferencias de fondos del Reichsbank a la IOR, y otro de los bancos suizos IOR controlados por los nazis.

Un famoso abogado especializado en reembolsos del Holocausto ha documentado la transferencia de dinero de las cuentas de las SS a un banco sin nombre romano en septiembre de 1943, justo cuando los aliados se acercaban a la ciudad. (…)

A fines de los años setenta, el IOR se había convertido en uno de los líderes de los mercados financieros del mundo.

Bajo la tutela del obispo estadounidense Paul Marcinkus, el obispo Paul Hnilica, Licio Gelli, Roberto Calvi y Michele Sindona, el Banco del Vaticano se convirtió en una parte integral de varios programas papales y mafiosos de lavado de dinero, en la que que era difícil determinar dónde terminaban las operaciones del Vaticano y comenzaban aquellas de la mafia.

El Banco Ambrosiano de Calvi y muchas empresas ficticias dirigidas por el IOR de Panamá y Luxemburgo tomó el control del negocio de la banca italiana y se utilizaba como canal subterráneo para el flujo de fondos a Europa del Este, en apoyo de la lucha contra la Unión nacional anticomunista.

Marcinkus, jefe de la IOR, fue director del Banco Ambrosiano (en Nassau y las Bahamas), y se pudo comprobar una estrecha relación personal y bancaria entre Calvi y Marcinkus.

Muchos de los implicados no fueron vinculados solamente a la mafia, también eran miembros de la infame logia masónica P2, con el resultado final de la repartición del dinero de otras personas, entre ellas una transacción de $95.000.000 dólares, documentado por el Tribunal Supremo de Irlanda.

Tan pronto como las maquinaciones salieron a la superficie, debido a un error de cálculo atribuido a Calvi, las cabezas, literalmente, comenzaron a rodar.

El imperio bancario Ambrosiano fue desestabilizado por un choque al vértice del poder interno que envolvía al Banco del Vaticano, a la mafia y al brazo financiero de la orden católica oscura Opus Dei.

Opus Dei, sin embargo, decidió no responder por el Banco Ambrosiano y Calvi fue encontrado “suicida”, ahorcado bajo el puente Blackfriars en Londres, con algunas piedras escondidas en los bolsillos, una escena llena de simbolismo masónico.

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